Km. 95.

Sé que estoy a punto de abandonar la linde  del latifundio  de los March y que próximamente empezaré a bordear la finca Rafal des Porcs, también enorme. ¿Estará marcada la frontera por una verja? ¿Habrá un cartel que indique que he cambiado de coto de caza?. Por el momento, lo único que se impone es esta roca arenosa por la que camino y que goza de gran prestigio (entre otras razones, porque con ella se construyó la Catedral de Palma). Sin embargo apenas reparo en ella porque a mi mente le ha dado por hacer números: llevo caminando seis días, hoy levantaré el mojón de seda número 100, en breve habré recorrido una cuarta parte de la costa de la isla… Me escamo. El año que caminé junto al Ebro aprendí que dividir el camino en pequeñas cifras facilita la aprehensión del espacio. Sé que es un juego útil cuando pierdes fuerzas porque minimiza el recorrido, lo convierte en porciones asequibles, por eso me escamo: es demasiado pronto para comenzar el juego. Por lo visto, no estoy tan bien como digo.

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Esta entrada se publicó el julio 6, 2006 en 7:55 pm y se archivó dentro de Sexta Jornada. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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