Km. 75.

Los veraneantes se entretienen construyendo urbanizaciones con  guijarros. Esta vez no son círculos sino torreones, almenas y pirámides… Esta minúscula colonia se levanta junto a una pasarela de madera y barandilla de soga que pocos pisan. No es una linde, es un camino, sin embargo, por alguna razón, todos lo bordean como si acordonara un muro invisible que separara el tránsito de la playa de esos humedales que deben de existir al fondo, más allá de los juncos y las matas. Junto a ella montan un refugio con sus toallas, enmarcan sus juegos constructivos o lo convierten en perchero de nudistas. Creo que ni siquiera quien la diseñó se planteó en ningún momento andar por ella. Ese lugar que no veo (el muro quizá sea horizontal o no sea invisible) ha sido declarado Zona de Especial Protección para las Aves… Ojalá pudiera encontrar la huella de cigüeñas y flamencos en la arena.

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Esta entrada se publicó el julio 5, 2007 en 8:45 pm y se archivó dentro de Quinta Jornada. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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