Km. 86.

Mi sombra. ¿Acaso la belleza es una necesidad?. Aquí los peregrinos hacen kilómetros para llegar a un lugar hermoso. ¿Qué buscan? ¿La soledad en medio de la belleza? Charlan en voz baja, como si estuvieran en un templo. Llevan la contraria a ese tipo de bañistas para los que caminar es un esfuerzo y sólo se a treven separarse unos metros de su auto. Estos van y vuelven, felices, a pesar del esfuerzo, con los pies abrasados y los rostros iluminados. Tanto en el Cristianismo como en el Islam, fue en la Edad Media cuando alcanzaron prestigio las peregrinaciones. ¿Hasta aquí llegaron aquellos polvos? ¿Arraigó la sensualidad entre los ingredientes místicos? Aparentemente, el cuerpo del caminante sabe más del alivio que del placer. ¿Cuántos caminos llevan a la armonía? No, no, si buscara un referente propio serían las expediciones científicas del siglo XIX. Aquellas eran macro; la mía, micro.

Anuncios
Esta entrada se publicó el julio 5, 2007 en 7:30 pm y se archivó dentro de Quinta Jornada. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: