Km. 88.

Entre posidonias, de fondo un búnker de la Guerra Civil; en Cala En Tugores. Las hojas largas y acintadas de este alga son cómodas, aunque al pisarlas siento que aventara nubes de minúsculos organismos. Parecen querer devorar el refugio por sus pies. Reparto saludos a cuentagotas, primero a dos bañistas que bajaban de una zodiac, ahora al hombre desnudo que viene hacia mí a pie. Concluyo que debo de estar en un lugar intrincado para quien venga del interior. Me divierte pensar que cuanto más desierto sea el paraje más posibilidades tendré de encontrarme a alguien sin ropa. Por cierto que hasta ahora ningún nudista me ha preguntado nada sobre qué hago y por qué voy así, tan absolutamente vestida.

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Esta entrada se publicó el julio 5, 2007 en 7:20 pm y se archivó dentro de Quinta Jornada. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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