Km. 58.

Los propietarios de algunas casas han respetado la zona de paso, el hecho coincide con que los cortados se han hecho más suaves y es posible bajar a pie hasta el mar y así es como me he encontrado con el siguiente fenómeno del viaje: las escaleras de cemento atravesando las rocas puntiagudas, desde la puerta trasera de la finca hasta la orilla. Se trata de una apropiación del espacio público. La ley de costas (22/88, del 28 de julio) contempla en su título II, capítulo II, sección 2, artículo 27, que en la zona marítimo-terrestre debe preservarse una franja de 6 metros de servidumbre. En caso de que la zona sea peligrosa (por ejemplo, un acantilado), el paso se puede ampliar hasta 20 metros. El problema es que esta norma pone límites a las primeras líneas de playa, las vistas al mar y el afán de poseer el paraíso, rentables ganchos para los constructores, propietarios y empresarios de cualquier isla del Mediterráneo.

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Esta entrada se publicó el julio 4, 2008 en 3:40 pm y se archivó dentro de Cuarta Jornada. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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