Km. 68.

Francoise se une al recorrido, sigue grabando. Lo que lleva un día observando desde el mar ahora lo hace en tierra. Son dos formas de estar distintas y eso deja una huella visual, seguro. Caminamos con dificultad y en silencio, inclinadas hacia delante. El viento arrecia. Me digo que no he de olvidar sonreír. Fue una promesa que me hice al volver de Madrid por última vez: Sonreir siempre; por ejercicio, porque sienta alegría o en medio de la tristeza, para desfruncir el ceño, porque no sepa qué hacer… Llevo haciéndolo, sin proponermelo, desde hace cuatro días. Querría compartirlo con mi amiga, pero el viento y la arena se cuela en mi garganta. Nos protegemos tras un cartel que encontramos en el camino tras la última racha, seguimos sin abrir la boca. Durante los minutos de espera, me entretengo leyendo sus explicaciones. Así me entero que ante mí se extiende la reserva marina de Migjorn de Mallorca. Prohibido pescar…

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Esta entrada se publicó el julio 4, 2008 en 2:45 pm y se archivó dentro de Cuarta Jornada. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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