Km. 41.

Camino a cien metros del mar, sobre un arrecife de coral fosilizado, del Mioceno. Avanzo sobre el resultado de veinte millones de años. Encaramada a esta grupa caliza, sostengo el hito 41 entre los dedos como si fuera el yelmo de Mambrino. Lo acerco y lo alejo de mis retinas, como esos dibujos que, si se miran con los ojos entornados, descubren figuras ocultas, logrando así que lo que parece una quimera alcance la categoría de real. A fuerza de guiñar los ojos aparece ante mí el esqueleto de esta cápsula, mi vaina amarilla remite a ese anillo de tripas de gusano de seda que el doctor Richter fabricó en 1909 para usarlo como anticonceptivo. Fue elprimer dispositivo itnrauterino (DIU) de la Historia. Tuvieron que pasar 22 años para que el alemán Graefeuber forrara con plata la estructura… Me canso, no puedo evitar que mis ojos se redondeen, el capullo de seda regresa al mundo de las apariencias. Con él vuelve la aridez.…

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Esta entrada se publicó el julio 3, 2009 en 1:25 pm y se archivó dentro de Tercera jornada. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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