Km. 54.

De héroes a superhéroes. Cualquier insecto sabe que una hormiga puede arrastrar una ramita cientos de veces más pesada que su cuerpo; en cambio, los humanos, aún pesando un millón de veces más que ellos, sólo somos diez mil veces más fuertes. Para el niño que observa su juguete desde el agua, el capullo de seda es un elemento capaz de otorgar cualidades sobrehumanas a quien lo posea (una certeza que su abuelo respeta): Volar, viajar en el tiempo, ser invulnerable, alcanzar una velocidad subrehumana, teletransportarse, la superelasticidad, regeneración de tejidos, telekinesis, telepatía, invisibilidad, inmortalidad, grito sónico, magnetismo y, por supuesto, la fuerza sobrehumana, son algunos de los superpoderes. Si un adulto quisiera alcanzar esta última supercapacidad sólo necesitaría hacer suya la fuerza de lo pequeño.

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Esta entrada se publicó el julio 3, 2009 en 11:15 am y se archivó dentro de Tercera jornada. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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