Km. 26.

Sudo, rebufamos, Jaume, su padre y yo. Atravieso el capullo de seda con una rama seca y lo convierto en flor alternativa mientras ellos buscan un refugio. Piropeo a la nueva influorescencia, en alto y mi voz me incorpora a la legión de eremitas, peregrinas, trovadoras, vagabundas, mercaderes… que a lo largo de la Historia han conversado con su entorno. Desde aquí arriba me planteo si, una vez contemplado, este territorio podría quedar prisionero en mi mirada, si un pestañeo lo convertiría en algo concreto y abarcable, en un recuerdo para siempre. Dudo si seguir el curso abierto por los pescadores y alcanzar el agua.

Anuncios
Esta entrada se publicó el julio 2, 2010 en 5:00 pm y se archivó dentro de Segunda jornada. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: