Km. 34.

A pesar de ser una urbanización en ciernes, ya están claras los mínimos: que el territorio se dvide en porciones, llenando el suelo de ángulos y rectas; que hay trazados hechos para uso privado y líneas con laterales simétricos (que en el futuro serán aceras) para el uso público… y que la costa es un balcón seguro. Demasiadas imposiciones de una entidad que aún es balbuceante… Ay, el “deber ser” tiene muchas dimensiones. Llego al último paso de este tramo rumiando esta idea. El ritual me obliga a fijarme en los detalles de este sitio. Así,voy de la idea a la verja y allí encuentro un cordero encaramado a la campanilla. Mi presencia alarma a los perros, que no dejan de ladrar. Agrupo los elementos para que salgan junto al capullo en el mismo fotograma. Tras apretar el botón, me asalta una frase: “El hombre es lobo para el hombre…” y con la imagen en la pantalla la remato: “… pero también puede ser cordero de sí mismo”. El ser humano es capaz del autosacrificio, por tanto es, en la misma proporción, lobo y cordero, depende de quién cuente la historia.

Anuncios
Esta entrada se publicó el julio 2, 2010 en 3:00 pm y se archivó dentro de Segunda jornada. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: