Km.0

  Fijo el capullo de seda sobre el noray y contengo el aliento:  es tan frágil que cualquier golpe de aire le podría despegar del metal. Sin embargo, enredado con mi hilo, su amarillo tamborilea el negro. El ruido es tan intenso que borra su sonido y todo lo que sucede a nuestro alrededor. Le observo, satisfecha. He conseguido que aquí, donde todo es enorme, este botón de seda tenga su sitio. Espero que primer ferry del día amarre en este pilón de hierro, enrede su grueso cabo junto a mi hilo y escupa cientos de turistas. Hago tiempo y marco con el GPS este punto, copio las coordenadas y escribo en el cuaderno “km 0”. Cuando vuelvo al capullo de seda reparo en que los dos tienen la misma forma oval. El cero es su silueta. Me divierte el juego geométrico y salto al siguiente pensamiento: “Este viaje es circular. Siguiendo la costa de esta isla, dibujaré un cero con los pies”. La sonrisa se corta en seco: Estoy en el final de mi viaje. No he salido y ya he llegado….

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Esta entrada se publicó el julio 1, 2011 en 11:30 pm y se archivó dentro de Primera jornada. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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