Km.7.

Arde el sol de este primer día de julio, a pesar de que apenas son las nueve de la mañana. Mi plan es recorrer 25 kilómetros, por eso llevo en la mochila cinco bobinas con 25.000 metros de hilo. No importa el tiempo, tengo todo el día por delante. Voy devanando uno los carretes que sujeto en la cadera a medida que avanzo. En un extremo de la mochila
he colocado una cámara de video, que apago y enciendo aleatoriamente. Visto íntegramente de blanco, incluida la gorra, y camino lentamente, observándolo todo. Compruebo que mi aspecto genera sospechas, pues alguien ha avisado a la policía. Me piden documentación, respondo a sus perguntas. Como no encajo en las prohibiciones ni en los peligros oficialmente establecidos, el interrogatorio decae hasta morir en el siguiente desenlace: qué haré cuando me encuentre ante una propiedad privada. Digo “si un hilo no pasa es que algo pasa”, mientras rompo la hebra con dos dedos y garantizo que es biodegradable. Añado que bordearé la propiedad hasta que sus muros me devuelvan al mar. Después, los policías aceptan sostener entre los dedos el botón amarillo. Quedan, así, cosidos a este relato.

Anuncios
Esta entrada se publicó el julio 1, 2011 en 9:45 pm y se archivó dentro de Primera jornada. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: