Km.12

Mi mojón amarillo se enreda en las plantas endémicas de Es Carnatje. Un militar retirado, amante de la geología, fue capaz de convertir este tramo de la costa en un referente internacional para los especialistas en el cuaternario. Al margen de los círculos científicos y movido sólo por su pasión, demostró que cada una de las capas de esta zona guarda la memoria de las convulsiones de la tierra, estratos, sustratos, fósiles y pliegues. Por eso, hoy es una zona protegida. Observo los detalles de las rocas. Recorro el territorio con delicadeza como si fuera una partitura en la que duermen secretos que soy incapaz de interpretar. Hace pocos años la zona que va desde el aeropuerto hasta la colonia de Sant Jordi (hoy un paisaje desnudo y árido) fue una albufera en la que coexistía una gran cantidad de fauna que ya nadie echa de menos… y de la que yo no sé.

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Esta entrada se publicó el julio 1, 2011 en 8:30 pm y se archivó dentro de Primera jornada. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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