Km. 8.

 Tras el 11-S, los aviones empotrados en los edificios dejaron de formar parte de la ficción para convertirse en una posibilidad real. Desde entonces los aviones son flechas gigantes. El de esta foto atraviesa la primera línea de playa como si fuera un fantasma; a su lado, el capullo de seda reencarna el espíritu de las torres gemelas. Cualquiera podría asomarse al balcón y alcanzar los alerones con la mano, pero la aeronave no se deja tocar, quizás para hacernos que creer que es producto de nuestra imaginación. Hablando de intangibles: año tras año, los periódicos anuncian que el número de aterrizajes en el aeropuerto de Sant Joan va en aumento. Paralelamente siguen ampliando sus instalaciones. En despegue o aterrizaje se generan toneladas de dióxido de carbono que, como todo gas, ni se ve ni se toca y sin embargo existe.

Anuncios
Esta entrada se publicó el julio 1, 2011 en 9:30 pm y se archivó dentro de Primera jornada. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: