Km.2.

Ahora retrato a mi minúsculo acompañante en el punto donde se unen los radios de una bicicleta. Avanzo hacia el este, aún sin pisar arena. Apenas si he rozado algunas rocas, empujadas hasta el borde del mar para formar una escollera. El pavimento manda, plano y duro bajo mis suelas. Por lo visto voy en sentido contrario. La mayoría a quienes he comentado mi proyecto creían que rodearía la isla por el oeste. Sigo los pasos del sol, miro en la misma dirección que la Catedral, podrían ser argumentos válidos pero no les convenzo. Si les digo la verdad (lo hago en esta dirección porque la costa se eleva más lentamente hasta llegar a los acantilados de la Tramontana), tampoco se sienten satisfechos, no les cautiva. Me lo tomo como un juego. Después de varias explicaciones, he encontrado una que funciona: los gusanos de seda, cuando emprenden su capullaje, comienzan a “devanar” su hilo de
derecha a izquierda, me lo contó Isabel (que a sus siete años, es mi principal proveedora de capullos de seda). Miro a mi amigo, Dienúmero 2. ¿Hacia dónde gira una rueda cuando avanza?.

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Esta entrada se publicó el julio 1, 2011 en 11:00 pm y se archivó dentro de Primera jornada. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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